Boyante

Últimamente he estado viendo y oyendo mucho las palabras «resiliencia» y «resiliente», que son adaptadaciones al español de las palabras inglesas «resilience» y «resilient» para referirse a la capacidad de las personas para recuperarse de una crisis, o de volver a salir a flote después de haber tocado fondo. Me puse a pensar si en español hay alguna palabra para eso. De primera instancia no me vino ninguna a la mente, pero después de algunas semanas, encontré que sí la tenemos, pero le damos otro sentido —uno incorrecto—. Es la palabra «boyante», la cual en Puerto Rico usamos para referirnos a una persona que le va bien económicamente, aunque no sea millonaria. Pensé en las boyas que se usan en el mar, las cuales podemos sumergir hasta el fondo, pero al soltarlas, vuelven a subir a la superficie; esto es lo que hacen las personas que en inglés llaman «resilient». Propongo que las llamemos «boyantes», dándole el sentido de que son personas capaces de volver a salir a flote después de haber tocado fondo, en vez del sentido de que son personas que están bien económicamente.

La práctica de la consciencia plena

La disciplina mental llamada «consciencia plena», o «mindfulness», como se le llama en inglés, tiene como objetivo de ayudar a las personar a enfocar su mente en el momento presente, en vez de en el pasado o en el futuro.

Para quienes se pasan recordando constantemente experiencias dolorosas, o imaginando un mal futuro, practicar la consciencia plena podría beneficiarles. Como los primeros tieneden a llenarse de sentimientos de culpa o de rencor, y los segundos, de ansiedad o depresión, practicar la consciencia plena podría ayudarles a romper con esos patrones de pensamiento tan perjudiciales, porque les ayuda a enfocar su mente en el momento presente.

La práctica de la consciencia plena consiste en enfocar la atención en la respiración , en alguna parte del cuerpo, en algún objeto, imagen, o sonido. Estos son los métodos más recomendados en artículos, libros, charlas y cursos de consciencia plena.

Después de leer algunos artículos y uno que otro libro de consciencia plena, intenté practicar el método de enfocar la atención en la respiración, pero no logré hacerlo por más de dos minutos. Tampoco llegué a practicar ni tan siquiera dos días consecutivos. Hice varios intentos que nunca pasaron de dos minutos ni de un día de práctica. Siempre se me hizo bien cuesta arriba.

Tal dificultad, me parece que se debe a que para mí la respiración no es algo lo suficientemente interesante como para ponerle atención por más de dos minutos. También me parece que esa dificultad la experimentan la mayoría de quienes practican la consciencia plena por primera vez.

A quienes tienen esta dificultad, les invito a que prueben otros métodos, que aunque no son recomendados por los gurus de la consciencia plena, son mucho más eficaces para enfocar la mente en el momento presente. Me refiero a los juegos como el dominó, las damas, el ajedréz y muchos otros que vienen juegos para «smartphones», «tablets», «laptops» y computadoras de escritorio. Esos juegos capturan nuestra atención con tal facilidad e intensidad que si no tuvieramos otras cosas que hacer, los jugaríamos por horas. Mientras jugamos estos, nuestra mente se enfoca sin esfuerzo en el momento presente, por lo entretenidos que son.

¿Quiere practicar consciencia plena sin hastiarse ni frustrarse?, juegue juegos de computadora. Estos los puede jugar solo. Ahora, si tiene con quien jugar, puede jugar juegos de mesa. Ambos tipos de juego son igual de efectivos, pues le obligaran a estar pendiente de las jugadas del contrario, sea computadora o persona, y no tendrá tiempo de estar pensando ni en el pasado ni en el futuro.

Ondas o partículas

Los físicos dicen que no es posible ver definidamente un electrón y su trayectoria simultáneamente. Cuando me enteré de esto, inmediatamente lo asocié con lo que ocurre cuando fotografiamos vehículos en miovimiento: si los fotografiamos con una velocidad de obsturación rápida, captamos el vehículo definidamente, pero no captamos su trayectoria; y si lo fotografiamos con una velocidad de obsturación lenta, captamos su trayectoria, pero no sus detalles. Esto se debe a la limitación de la cámara fotográfica; una cámara de video no tiene esa limitación. Pregunto: ¿no será que los físicos han estado fotografiando los electrones en vez de filmarlos?

Asociando los electrones con los automóviles, me parece que los electrones son partículas con forma definida; cuando los ven como onda es solo un efecto visual causado por la limitación del instrumento utilizado por los físicos para observarlos.

Físicos, perdónenme si he dicho un disparate. No soy científico, fue que al ser yo un fotógrafo aficionado, asocié lo de los electrones con la fotografía de objetos en movimiento. Pero… ¿y si tengo razón?

El arrepentimiento a última hora

El relato que Lucas hace del breve diálogo que Jesús sostuvo con uno de los dos malhechores que crucificaron junto a él lo usan mucho para justificar la posibilidad de uno arrepentirse a última hora (justo antes de morir) y ser salvo. El relato cuenta que uno de los dos malhechores que fueron crucificados junto a Jesús le dijo al otro malhechor que Jesús no era culpable como ellos. Luego reconoció a Jesús como Dios, le pidió que se acordara de él cuando vieniera en su reino; y que por decir esto, Jesús le prometió llevarlo ese mismo día al paraíso.

Aunque no me atrevo a asegurarlo, me parece que es el único relato bíblico que presenta la doctrina del arrepentimiento a última hora. Sí recuerdo al menos dos relatos que la contradicen: el relato del diluvio y el de las diez vírgenes. En el primero, cuando comenzó el diluvio, la gente quiso entrar al arca, pero ya era tarde, Dios la había cerrado. En el segundo, las vírgenes que se fueron a comprar aceite para llenar sus lámparas no pudieron irse con el novio a las bodas. Luego ellas llegaron por su cuenta a las bodas después que compraron aceite, pero no las dejaron entrar.

Además, Lucas es el único que hace ese relato de esa manera, pues Mateo y Marcos dijeron en sus relatos que ambos malhechores injuriaban a Jesús; y Juan ni siquiera mencionó a los malhechores.

El caso más parecido a un arrepentimiento a última hora es el de los ninivitas, y aun éste no es un buen ejemplo, porque Dios les advirtió que tenían un plazo de cuarenta días para que se arrepintieran. Si no lo hacían, Dios iba a destruir la ciudad de Nínive. Ellos se arrepintieron, y Dios los perdonó.

Me parece que la posibilidad de que uno pueda arrepentirse a última hora y ser salvo era una creencia personal de Lucas, la cual él trató de hacerla pasar como doctrina, utilizando, para respaldarla, la promesa que Jesús le hizo al malhechor: que ese mismo día estaría con él en el paraíso. La lógica de ese relato es que si Jesús le prometió eso al malhechor, entonces es verdad que uno puede arrepentirse a última hora y ser salvo, pues Jesús lo confirmó con esa promesa. Pero, ¿no fue al infierno que Jesús fue ese día? ¿No fue como cuarenta días después de resucitar que él fue llevado al cielo?